Mi Señor Jesús

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lunes, 23 de mayo de 2011

VIDA Y OBRA DEL BEATO JUAN PABLO II

 JUAN PABLO: EL PAPA, EL HOMBRE, EL SANTO

"Karol Józef Wojtyla, nació en Wadowice, un pequeño   pueblo al sur de Polonia, el 18 de Mayo de 1920. Fue el último de tres hijos del matrimonio de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska, su madre falleció en 1929. Su hermana Olga  murió antes de que él naciera y su hermano mayor, Edmund, de profesión médico, falleció en 1932.

EN SU JUVENTUD
De joven practicó el atletismo, el fútbol y la natación. Fue también un estudiante excelente, y presidió diversos grupos estudiantiles. Desarrolló, además, una gran pasión por el teatro, y durante algún tiempo aspiró a estudiar Literatura y convertirse en actor profesional. En el año de 1938 se matriculó en la Universidad Jagellónica de Cracovia para estudiar filología polaca y al mismo tiempo incursionó en una escuela de teatro. Sin embargo, con la ocupación de Polonia por parte de las tropas de Hitler, hecho acontecido el 1 de septiembre de 1939, sus planes de estudiar filología se verían definitivamente truncados”. 
En el tiempo de la cruel ocupación Nazi, con el fin de evitar la deportación a Alemania, Karol busca un trabajo. Es contratado como obrero en una cantera de piedra, vinculada a una fábrica química, de nombre Solvay.

LLAMADO AL SACERDOCIO
A principios de 1941 muere su padre. Karol contaba por entonces con 21 años de edad. Este doloroso acontecimiento marcará un hito importante en el camino de su propia vocación.
Dirá el Papa: «yo trabajaba en la fábrica y, en la medida en que lo permitía el terror de la ocupación, cultivaba mi afición a las letras y al arte dramático. Mi vocación sacerdotal tomó cuerpo en medio de todo esto, como un hecho interior de una transparencia indiscutible y absoluta. Al año siguiente, en otoño, sabía ya que había sido llamado. Veía claramente qué era lo que debía abandonar y el objetivo que debía alcanzar "sin una mirada atrás". Sería sacerdote».
FECHAS DE ORDENACIÓN 
  • Ordenación Sacerdotal en Cracovia el 1 de   noviembre de 1946, fiesta de Todos los Santos,  por manos de Mons. Sapieha.
  • Nombrado Obispo por el Papa Pío XII, fue   consagrado el 23 de septiembre de 1958 Obispo Auxiliar de Cracovia y dos años después, recibió el rango de Arzobispo.
  • Es creado Cardenal por el Papa Pablo VI en 1967.


SUCESOR DE PEDRO

El 16 de octubre de 1978 la plaza de San Pedro y el orbe entero se conmocionó cuando, luego de haber visto el “humo blanco” elevarse desde la chimenea de la Capilla Sixtina, estaba ansioso de saber quién sería su nuevo Pastor universal. La espera llegó a su fin cuando el Cardenal Pericle Felici anunció públicamente: "Habemus Papam!", pronunciando inmediatamente el nombre del elegido: “el cardenal Karol Wojtyla”, Arzobispo de Cracovia.

"TOTUS TUSS" . . .  UN PAPA SELLADO POR EL AMOR A LA MADRE
Totus Tuustodo tuyo, fue el lema elegido por Su Santidad Juan Pablo II al asumir el timón de la barca de Pedro. De este modo se consagraba totalmente a María y se acogía a su tierno cuidado e intercesión, invitándola a sellar con su amorosa presencia maternal la entera trayectoria de su pontificado. 
Otro signo de su amor filial a Santa María fue su escudo pontificio: sobre un fondo azul una cruz amarilla, y bajo el madero horizontal derecho, una "M", también amarilla, representando a la Madre que estaba "al pie de la cruz", donde -a decir de San Pablo- en Cristo estaba Dios reconciliando el mundo consigo. En su sorprendente sencillez, su escudo era una clara manifestación de su amor a la cruz y a María.

EL ATENTADO
El 13 de mayo de 1981, a las 5:17 p.m., mientras Juan Pablo II daba la segunda vuelta a la plaza de San Pedro en coche saludando a la multitud de creyentes, se escucharon unos disparos. Alí Mehmet Agca, un asesino profesional, había disparado contra el Papa hiriéndolo en el vientre, en el codo derecho y en el dedo índice. Un proyectil traspasó el cuerpo. El Papa fue inmediatamente trasladado al Policlínico Gemelli, donde los médicos, luego de someterlo a una delicada operación de más de 5 horas, lograron salvarle la vida. La posterior recuperación sería lenta.

OBRA

ENCÍCLICAS

Es verdaderamente abundante la enseñanza que ha salido de la pluma de Juan Pablo II, o más bien, del espíritu de Su Santidad, quien, nutrido de la palabra de la Escritura que permanece viva en el corazón de la Iglesia, ha sabido ponerse a la escucha de las mociones del Espíritu Santo para volcar una vasta enseñanza en su prolífico magisterio. Todo este legado escrito, en el que se revela un hondo conocimiento del corazón humano, es sin duda un testimonio que por sí mismo habla de la gran preocupación paternal y pastoral de aquél a quien no pocos llaman ya “Juan Pablo Magno (El Grande)”.

De sus obras, solo haremos mención de sus Encíclicas:

Redemptor hominis (1979), anuncia su "programa pontificio", pero sobre todo, trata de Jesucristo, "centro del universo y de la historia", y del hombre, "camino primero y fundamental de la Iglesia"; 
Dives in misericordia (1980), sobre la misericordia divina; 

Laborem excersens (1981), sobre el trabajo humano; 

Slavorum apostoli (1985), en memoria de la obra evangelizadora de los santos Cirilo y Metodio; 

Dominum et Vivificantem (1986), sobre el Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y del mundo; 
Redemptoris Mater (1987), sobre la Bienaventurada Virgen María en la vida de la Iglesia peregrina; 
Sollicitudo rei socialis (1987), en el XX aniversario de la Populorum progressio, sobre el desarrollo de los hombres y de la sociedad; 
Redemptoris missio (1990), sobre la permanente validez del mandato misionero; 
Centessimus annus (1991), en el centenario de la Rerum novarum, sobre la doctrina social de la Iglesia; 
Veritatis splendor (1993), sobre algunas cuestiones fundamentales de la enseñanza moral de la Iglesia; 
Evangelium vitae (1995), sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana; 
Ut unum sint (1995), sobre el empeño ecuménico; 
Fides et ratio (1998), sobre las relaciones entre fe y razón; 
Ecclesia de Eucharistia (2003), sobre la Eucaristía y su relación con la Iglesia.



S.S. JUAN PABLO II Y LOS JÓVENES:
Los jóvenes estuvieron siempre en el corazón del Papa Juan Pablo II. En sus diversos viajes apostólicos no dejó de dedicarles un lugar especial a quienes son el futuro de la Iglesia y de la sociedad. «El día de la inauguración del pontificado, el 22 de octubre de 1978, después de la conclusión de la liturgia, dije a los jóvenes en la plaza de San Pedro: "Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y del mundo. Vosotros sois mi esperanza"».
En sus discursos les dirigió las más ardientes palabras para invitarlos a una generosa respuesta al llamado de Cristo. Y en 1985 el Santo Padre dio impulso a las Jornadas Mundiales de la Juventud, encuentros impresionantes realizados en distintas ciudades del mundo que congregaron a millones de jóvenes que de diversas partes del mundo acudían a encontrarse con el Papa y escuchar su voz, su llamado a seguir de cerca al Señor Jesús sin dejarse vencer por el miedo.


«QUE TODOS SEAN UNO»

El Santo Padre, como Cristo el Señor dos mil años atrás, elevó también al Padre esta ferviente súplica: «¡Ut unum sint!», «¡Que todos sean uno… para que el mundo crea!». Como incansable artesano de la reconciliación, el Sucesor de Pedro tendió innumerables puentes desde el inicio de su pontificado para alcanzar nuevamente la unidad y reconciliación de todos los cristianos entre sí, sin claudicar de modo alguno a la Verdad.

EL PAPA VIAJERO


Quizá más de uno se ha preguntado sobre el sentido de los numerosos viajes apostólicos que ha realizado el Santo Padre durante sus 26 años de pontificado: 104 fuera de Italia y146 dentro de Italia.

Él mismo explicaba en su Encíclica Redemptoris missio ese impulso interior que lo llevó a recorrer tantos kilómetros como si hubiese ido a la luna tres veces: «En nombre de toda la Iglesia, siento imperioso el deber de repetir este grito de san Pablo («Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe: Y ¡ay de mi si no predicara el Evangelio!»). Desde el comienzo de mi pontificado he tomado la decisión de viajar hasta los últimos confines de la tierra para poner de manifiesto la solicitud misionera; y precisamente el contacto directo con los pueblos que desconocen a Cristo me ha convencido aún más de la urgencia de tal actividad».


MUERE UN HOMBRE, NACE UN SANTO

ENFERMEDAD Y MUERTE

El día de su partida llegaría el 2 de abril del 2005. Semanas antes había sido internado en la Clínica Gemelli en dos ocasiones, por las complicaciones respiratorias que le produjo una gripe. Una traqueotomía para poder respirar mejor, le dejó ya casi sin poder hablar. Su gran sufrimiento y última estación de su propio vía crucis fue no poder participar en las celebraciones de aquella Semana Santa, por su salud. Pocos días después le sobrevino una septicemia imposible de revertir a su edad.
Desde su lecho de muerte, sabiendo que su hora había llegado, quiso dejar a los sacerdotes y religiosas que lo habían atendido en los últimos tiempos, así como también a los fieles cristianos del mundo entero, este sencillo y testimonial mensaje, escrito antes de entrar en estado de inconciencia: “¡Soy feliz, sedlo también vosotros!”

BEATIFICACIÓN

Pasados 6 años después de su muerte, el 1 de Mayo de 2011, S.S. Benedicto XVI, beatifica a Juan Pablo II, en la Fiesta tan amada por él: La Fiesta de la Divina Misericordia y en vísperas de la cual entregó su alma a Dios Padre.

Las últimas palabras pronunciadas por el Papa en su homilía son bellas: Dichoso tú, amado Papa Juan Pablo, porque has creído! Te rogamos que continúes sosteniendo desde el Cielo la fe del Pueblo de Dios. Tantas veces nos ha bendecido desde esta misma Plaza. Santo Padre, bendícenos de nuevo desde esa ventana. Amén".+"
(Tomado de la Publicación Virtual: S.S. Juan Pablo II, Breve Biografía).


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